LA ERMITA

La ermita del Cigarral del Ángel Custodio es sin lugar a dudas la parte más noble del recinto del primitivo convento capuchino. Fue erigida como sede provisional del monacato de Toledo, y su inauguración data del año 1633.

 

La construcción fue encargada al arquitecto Juan Bautista Monegro (1545-1621), uno de los mejores dentro del barroco clasicista de la escuela castellana (y autor, por encargo de Felipe II, de un total de once estatuas de gran tamaño para la obra del Monasterio del Escorial, así como autor de la Capilla de Nuestra Señora del Sagrario para la Catedral de Toledo).

“Fue levantado como un templo de planta alargada y longitudinal, de traza rectilínea en una sola nave, con sacristía lateral ubicada en el lado del Evangelio. Su diseño se afirma como un modelo local de oratorio rural, caracterizado por la pureza de sus líneas arquitectónicas y por la nitidez de su estructura, limpia de adornos exteriores o interiores y rematada por una bóveda de cañón con lunetos. Al exterior, la cubierta se fragua con un tejado a dos aguas.

 

En el alzado de los muros se concibió una fábrica maciza y resistente a base de encintado de ladrillo de era de raigambre árabe y verdugadas de piedra seca para fortalecer el mampuesto consiguiendo así una línea de paramento centrado y simétrico.

 

Su perímetro dibuja un conjunto cerrado cuyas únicas entradas directas de luz son un ingreso y una puerta de salida, construida posteriormente al lado del presbiterio y cuyo hueco exterior está señalizado por dos piezas verticales de granito empotrado en el muro y un dintel de única viga en piedra berroqueña cuyo saliente superior se orna con un filete de incisiones rectas.

 

El paramento interior se cierra con un revestimiento de cal desnuda, lisa y sin molduras en los entrepaños. Hacia el lado de la Epístola se abrió, en fecha tardía, una cripta para enterramientos abierta en el pavimento y cubierta por tosca laja de granito de traza aproximadamente rectangular.

 

La cabecera se selló con un lienzo a gran tamaño de impecable factura técnica, pintado por Vicente Carducho, que representa la efigie del Santo Fundador.

 

La concepción de todo el recinto sacro optimiza un tratamiento singular de la arquitectura del barro cocido y tosco, muy característico de la albañilería tradicional de la Vega del Tajo y su silueta se encuadra en el estilo u orden de los pequeños templetes de aire clasicista que como humilladeros o salas de orar se levantaron en otras ermitas próximas a la ciudad de Toledo.”

 

Julián Ramos — Paseo histórico por el Cigarral del Santo Ángel Custodio.

Toledo, 2001.

 

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